• Cuando tenemos un problema que nos dificulta o nos impide vivir como deseamos, y esta situación nos produce un gran malestar y sufrimiento.
  • Cuando una situación problemática que nos causa malestar, dura más de lo normal y sentimos que no merece la pena vivir con esa carga porque nos causa una angustia emocional excesiva.
  • Cuando el pesimismo nos inunda y tenemos una visión negativa sobre la vida.
  • Cuando siente que todo lo hace mal y que casi todo le sale mal, y a pesar intentar buscar una solución cree que no la hay.
  • Cuando la mayor parte los días el levantarse por las mañanas se convierte  en una carga difícil de sobrellevar y el día se le hace interminable.
  • Cuando haya perdido la alegría por vivir y crea que no merece la pena seguir luchando.
  • Cuando  se siente perdida, con una autoestima baja y no sabe realmente lo que quiere.
  • Cuando la timidez y la inseguridad en si mismo le frenan a la hora de relacionarse, o tener relaciones de amistad o de pareja.
  • Cuando un ser querido tiene problemas, (hijos adolescentes, pareja, padres, etc.) y no sabemos cómo ayudarle.
  • Cuando la relación con las personas de su entorno se ha deteriorado y no sabe cómo solucionarlo.
  • Cuando la mayor parte de sus pensamientos se centran en problemas familiares, laborales, económicos, de salud, etc…
  • Cuando en general su vida gira en torno a la tristeza, la angustia, el dolor y pocas cosas le causa emoción o alegría y ha perdido la ilusión.